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19.5.16

Llegada a Alcalá de Henares


ABC - Sábado 5 de mayo de 1916
Alcalá de Henares 5, 1 tarde.   Bajo lluvia torrencial entró en esta ciudad, a las once y cuarto de la mañana, el tren especial que conducía desde Madrid la primera expedición de alemanes internados. La forman 122: de ellos, son oficiales siete; médicos, dos, y el resto, clases, sanitarios y soldados. Visten uniforme de kaki, muy deteriorado; algunos, indumento arbitrario y desigual; en la cabeza, sombrero de fieltro ancho, con cabos rojos y escarapela, o la gorra de plato alemana o sombreros flexibles de paisano. Vienen poco abrigados, y como el día está desapacible, muchos tiritan. Acompaña a los expedicionarios desde Madrid el comandante de Estado Mayor D. Abilio Barbero, que posee el alemán. Cuando llegó el tren, los viajeros agitaron sus sombreros y saludaron afectuosamente.


Han recibido a los viajeros el comandante de Estado Mayor D. Ricardo Serrano, secretario del Gobierno militar; el jefe de Administración de este Parque militar, D. José Oliver; el comisario D. José del Río, y el secretario del Ayuntamiento, don Emilio Marticorena.
La población en masa rodeaba la estación para presenciar el desfile de los germanos, que llegaron poco antes de las doce a su alojamiento.
Es éste el que fue colegio y convento de la Compañía de Jesús, magnífico edificio, de recia fábrica, convertido en cuartel hace muchos años.  Es conocido por el cuartel de Mendigorría; ahora, por no haber Infantería en Alcalá, estaba deshabitado.  Remozado convenientemente, se han emplazado en él 280 camas muy confortables, con su mesa de noche cada una y buenas ropas.  En la lana de los colchones se han empleado 6.500 kilos.  Hay habitaciones aparte para los oficiales, lavabos con sus grifos de agua corriente, cuartos de baño, un comedor común muy espacioso, grandes cocinas, habitaciones amplias para repuesto de ropas y almacén de loza y cristalería.
Apenas llegados, se ha condimentado y servido a los alemanes un buen rancho.  Los oficiales han comido en las fondas y tomado café, invitados por los de esta guarnición, en el Casino de Alcalá.
Los recién llegados son fornidos mozos, casi todos rubios, pero curtido el rostro por el sol de África; su aspecto es saludable en la generalidad, si bien algunos traen huellas del paludismo reciente y del cansancio producido por el ajetreo de estos días.  Muéstranse muy agradecidos a las atenciones que les prodigaron desde que se pusieron en contacto con los españoles.  Les ha complacido mucho el hospitalario recibimiento que se les ha hecho en Alcalá.  Todos traían brazados de flores, que decoraban el tren, y que les han sido dedicados por la colonia alemana de Madrid.  Cuentan muchas penalidades a partir de su éxodo de la colonia alemana donde residían.
Mientras llegan o no las dos compañías de Covadonga que se dijo serían destinadas aquí, monta guardia a la puerta del cuartel, que da a la calle de Libreros, un piquete de lanceros, al mando de un brigada.

Alcalá de Henares 5, 5 tarde.  En uno de los trenes ómnibus ordinarios han llegado 14 alemanes rezagados de los que se han de concentrar.  Aguárdanse algunos más

REVISTA BLANCO Y NEGRO - 7 de mayo de 1916


17.5.16

Llegada a Madrid (2)

ABC - Sábado 6 de mayo de 1916

Los alemanes en España
Ayer mañana llegaron a Madrid, procedentes de Cádiz, los soldados y familias alemanas que vienen a internarse en nuestro territorio.
El primer tren especial llegó a la estación del Mediodía a las ocho y cincuenta.  Venían en él unos 200 alemanes, a quienes esperaban los oficiales de Intendencia encargados de organizar el viaje; el cónsul de Alemania, el personal del Consulado y la Embajada y casi toda la colonia alemana de esta capital.
Los expedicionarios fueron obsequiados con cigarros, dulces y flores por las señoras y niñas, y en el restaurant de la estación, con cerveza y refrescos.
 
El cónsul saludó a sus compatriotas dándoles la bienvenida y asegurándoles que en España han de encontrar por todas partes muestras de respeto y simpatía.
El tren siguió su ruta, poco después de las diez, pues esta primera expedición iba consignada a Alcalá de Henares.
A las nueve y diez y siete minutos llegó otro tren igual, que fue recibido por las numerosas personas congregadas en la estación con las mismas manifestaciones que el precedente; y tras de breve estancia en los andenes, partió la expedición para Zaragoza.
Más tarde, llegaron otros tres, cuyos expedicionarios iban destinados a Aranjuez y Pamplona.
Algunos de los alemanes internados detuviéronse para hacer compras durante el día, y circularon por las calles de Madrid hasta última hora de la tarde.
Entre los que llegaron en los dos primeros trenes figuran el gobernador del Camerón, Evermaier; el secretario, Derkaussen, el coronel jefe de la fuerza militar, Zimmerman, el secretario del Gobierno, Freindinger; el banqueo Bubcek, y varios oficiales, suboficiales y sargentos.
También vinieron algunos religiosos, católicos y protestantes.

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DIARIO DE NAVARRA - Sábado 6 de Mayo de 1916

Los internados - Los alemanes del Camerón
Madrid 5, 23 h.
Esta mañana llegaron a la estación de Atocha los trenes especiales conduciendo a los alemanes internados en la Guinea española, los cuales, a pesar de la lluvia y del frío, fueron recibidos por toda la colonia germana.
El primer tren partió para Alcalá de Henares, a donde se le destina.
Las damas alemanas obsequiaron a sus compatriotas con flores.
Muchos alemanes, aprovechando la parada del tren en esta estación, entraron en Madrid para hacer compras.
Informes de Alcalá de Henares dicen que los alemanes han sido esperados por las autoridades civiles y militares y por un gentío incalculable.  El recibimiento que se les ha dispensado ha sido muy cariñoso. A los alemanes acompañaron muchos periodistas madrileños.
Antes de llegar a Madrid paró anoche el tren en Bailén para servir a los alemanes la comida.
Dicen de Guadalajara que ha acudido muchísima gente a aquella estación para presenciar el paso del tren especial de los alemanes.  Estos dieron varios vivas a España y fueron saludados respetuosamente.
Las autoridades obsequiaron al Jefe de la expedición el cual expresó su gratitud por los obsequios que recibía.
Algunos alemanes ha referido detalles muy curiosos e interesantes de la campaña del Camerón, la cual emprezó en Agosto de 1914.  Entonces los contingentes germanos se componían de 200 jefes, oficiales y clases y 3.000 soldados africanos.  Al estallar la guerra se unieron a los anteriores setecientos súbditos alemanes que eran agricultores, industriales y misioneros.  Además se incorporaron otros tres mil negros. Todos estos llegaron a combatir contra 33.000 enemigos.
Con el fin de que no escasearan armas y municiones, todos los alemanes hicieron entrega de sus objetos de metal para fabricar unas y otras. Cuando se les agotó la pólvora echaron mano de la nitroglicerina pero los cañones de los fusiles eran destruidos por las explosiones, que eran formidables. Cuando la defensa no pudo continuarse por más tiempo se internaron en la Guinea española, logrando salvar ametralladoras, un cañón pequeño y armas que han quedado en Fernando Poo.
También refieren cómo se ingeniaron para fabricar teléfonos y cómo se proveían de fluído eléctrico por medio de monedas y discos de zinc.
Después fueron trasladados a Fernando Poo a bordo de vapores españoles.
Eran 1.000 alemanes y 18.000 indígenas con sus familias que no quisieron abandonarlos.

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LA CORRESPONDENCIA DE ESPAÑA - Sábado, 6 de Mayo de 1916
 Los alemanes del Camerón - Llegada a Madrid
Ayer por la mañana llegaron a Madrid los alemanes de la colonia de Camarones que se internaron en la Guinea española al ser rechazados por tropas franco-inglesas de aquel territorio. Desembarcaron en Cádiz anteayer de madrugada, y en dos trenes han llegado ayer por la estación del Mediodía.
Llegó el primer tren a las nueve de la mañana. Esperaban a los soldados y oficiales casi toda la colonia alemana residente en Madrid, los embajadores de su país, el cónsul, el personal de la Embajada y el agregado militar.
Con los expedicionarios venía el teniente coronel español de Estado Mayor Sr. Espinosa de los Monteros que está encargado por nuestro Gobierno de dar facilidades a los alemanes hasta que queden definitivamente instalados en los sitios designados al efecto.
Una multitud de señoritas alemanas esperaba a sus compatriotas con grandes cestas de flores, que distribuyeron entre las clases y oficiales, entregando un ramo a cada uno. No se oyó un grito, ni un aplauso, ni ninguna manifestación ruidosa.
En la estación estaba también el coronel de Estado Mayor Sr. Incenga, también comisionado por el ministro de la Guerra para organizar la expedición alemana, y algunos jefes de Administración Militar, Ingenieros y de Caballería.
Los alemanes vestían un uniforme kaki, con amplísimos sombreros de fieltro, recogidos por un ala con una escarapela y bordeados de una cinta roja. Los oficiales llevaban gorra. La mayoría llevaban bandas en las piernas, y otros polainas de variadas formas. Algunos se habían puesto gabanes de paisano y sombreros hongos.
Los alemanes residentes en Madrid sirvieron a sus compatriotas cerveza en gran abundancia. Durante todo el tiempo que permanecieron en la estación, bien a la llegada de los trenes, bien a la salida de otros que los condujeron, por grupos, a diversos sitios, no dejaron de beber.
En el departamento de equipajes se les sirvió un rancho por soldados de Administración Militar española.  Comieron un estofado de carne, que les gustó mucho, con vino y naranjas para postre. Después, las señoritas de la colonia alemana les ofrecieron bombones, bocadillos, chocolate y otras fruslerías. Los alemanes de Camarones se muestran agradecidos a España. Han sostenido una campaña de diez y ocho meses, y han tenido 125 bajas de europeos.
En la Guinea española han quedado 5.000 soldados africanos con 125 oficiales alemanes, entre ellos un comandante, para cuidar del ejército colonial.  A Madrid han llegado también algunos de estos soldados coloniales.
Entre los alemanes procedentes de Camarones figuran varios comerciantes que se incorporaron al ejército cuando se declaró la guerra. Entre los expedicionarios hay algunos heridos.
A las diez de la mañana salió un tren para Alcalá de Henares. A la una, otro con dirección a Zaragoza. Y a la una y media, otro con dirección a Pamplona.  En éste marchó el Sr. Espinosa de los Monteros.
Los alemanes dicen que resistieron cuanto les fue posible, fabricando por sí las municiones y viviendo sobre el país; pero que la reciente llegada de las tropas francesas, con una magnífica oficialidad, les obligó a refugiarse en la Guinea española.

Lo que dicen los expedicionarios.
Los alemanes llegados ayer a Madrid manifiestan que la campaña empezó en el Camerún, en agosto de 1914, y había entonces en la colonia 200 jefes, oficiales y clases del ejército alemán, y 3.000 soldados africanos. La guerra hizo que tomaran las armas hasta 700 alemanes más, que se dedicaban en la colonia a la agricultura, industria y comercio, y hasta algunos misioneros. El ejército colonial se aumentó con 3.000 negros más.
Los servicios de carga y conducción de mercancías se hacían con indígenas del país. Las tropas alemanas llegaron a luchar últimamente con 35.000 aliados.  Se fundieron toda clase de objetos de metal para fabricar municiones, y la pólvora, cuando se terminó, fue sustituida con nitroglicerina; pero los cañones de los fusiles estallaban con la fuerza brutal de este explosivo.
Entonces se internaron en la Guinea. Cuentan los alemanes que lograron salvar las ametralladoras y un pequeño cañón. Las armas fueron conducidas por los españoles a Fernando Poo, custodiándose en el cuartel de la Guardia colonial.
También refieren los alemanes cómo se las ingeniaron para fabricar teléfonos provisionales con monedas, discos de cinc y ácidos, formando pilas y utilizando alambre de tela metálica deshilada.
Fueron trasladados después los alemanes a Fernando Poo a bordo del «Villaverde», «Cataluña» e «lsla de Panay», de la Transatlántica.  Se internaron en Fernando Poo unos 1.000 alemanes y 18.000 indígenas, incluyendo a las mujeres e hijos de éstos, que las acompañan a todas partes.
En la colonia española han quedado algunos oficiales alemanes.

5.5.16

La llegada a Cádiz y Sevilla

ABC - 5/5/1916 
Los alemanes internados
Han pisado ya el suelo español los centenares de alemanes a quienes el infortunio ha impedido seguir viviendo en la tierra africana que pertenecía al pabellón germano, y que se acogen confiados a nuestra bandera.  No son combatientes, sino refugiados; depusieron sus armas, y España, con un deber de neutral, que a la vez es deber sagrado de civilización y de humanidad, les garantiza el asilo a cambio de condicionarles la libertad, según los principios jurídicos internacionales.  No son, por tanto, extranjeros de la misma libre condición que gozan los que residen desde antes de la guerra en España o los que después llegaron aquí sin proceder de la lucha.  Y precisamente por esa circunstancia, que no les iguala al prisionero, pero les separa del súbdito libre, merecen una singular acogida de respeto y de consideración, exactamente lo mismo que la merecerían los franceses, ingleses, belgas, etc., a quienes la adversidad les trajera al mismo caso.  Debemos pensar lo que estimaríamos esa acogida si la fatalidad hubiera colocado en tan amargo trance a un puñado de españoles.
Tenemos pues, por cierto que en todas las comarcas en que esos alemanes han de permanecer les rodeará sin distinción alguna la más cumplida benevolencia por parte de todos los españoles; que llamarse español es llamarse, ante todo, noble, generoso, hidalgo.
Cádiz 4, 1 madrugada.  Los alemanes del Camerón llegarán a Madrid el viernes por la mañana en trenes especiales.  A bordo del barco en que venían dio a luz una alemana.
Al desembarcar, los alemanes expresaron su gratitud a los capitanes y tripulaciones del Isla de Panay y Cataluña por el admirable trato que recibieron a bordo.
Durante la travesía falleció un expedicionario.
El gobernador alemán del Camerón entregó al capitán del Panay 5.000 marcos para repartirlos entre las tripulaciones, y otra cantidad para las viudas y huérfanos de la Trasantlántica.
Los alemanes desembarcados han invadido las tiendas del muelle, comprando víveres, cerveza y naranjas.
Cádiz 4, 1 tarde.  En el trasantlántico Isla de Panay han venido con los expedicionarios el gobernador imperial, herr Evermaier; el secretario, herr Clzkaussen; el jefe de la fuerza militar del Camerón, herr Zimmerman; el médico Fischer, el secretario del Gobierno, el banquero Bubeck, oficiales, suboficiales, sargentos, comerciantes, el capitán Martenus, héroe del Camerón, que está condecorado con la cruz de Hierro.
En Las Palmas fueron obsequiados por sus compatriotas con cerveza y tabacos.
Refieren detalles muy curiosos de las penalidades que han pasado en el Camerón desde el principio de la guerra.
Sevilla 4, 6 tarde.  A las cuatro y veinte ha llegado esta tarde un tren especial con 400 alemanes procedentes del Camerón.  A la estación habían acudido el cónsul, Otto Enghelardt, y la numerosísima colonia alemana en Sevilla.
También había penetrado mucho público en los andenes, que ofrecían animadísimo aspecto.
Algunos miembros de la colonia ostentaban en la solapa pequeños lazos con los colores nacionales de Alemania y España.
La Intendencia militar había preparado una merienda para los internados, y una seccióndel Cuerpo los aguardaba para distribuirlas.
También estaba allí el general Serrano.
La colonia tenía dispuesto un lunch para sus compatriotas.
Cuando llegó el tren se arrojaron flores a los viajeros y se les hizo objeto de calurosas aclamaciones.
Fueron obsequiadísimos durante la hora y media que se detuvo el tren en esta estación.
Cuando a las cinco y veinte arrancó el convoy, los alemanes entonaron el himno nacional, y, como a la llegada, los de la colonia arrojaron flores a los viajeros.
A las siete llegará el segundo tren, con 420 internados.
Zaragoza 4, 2 tarde.  Se han ultimado los detalles para el alojamiento de 347 expedicionarios alemanes, procedentes del Camerón, que llegarán el sábado, entre ellos el gobernador general, dos consejeros y 28 oficiales. Los internados alemanes dependerán de la autoridad militar y quedarán sometidos a régimen análogo al de las fuerzas de la guarnición, y el rancho para la tropa se les dará conforme al régimen de alimentación militar alemana.  Ha salido para Madrid el comandante de Caballería D. José Caro, que acompañará a Zaragoza a la expedición.

LA VANGUARDIA 5/5/1916
Sevilla 4, 12 noche.
A las cuatro y media de la tarde, llegó procedente de Cádiz, un tren especial conduciendo 393 alemanes. En el tren venían con los soldados germanos algunos religiosos, monjas y niños.  Les esperaban en la estación los cónsules de Alemania y Austria, y un representante del capitán general de la región.  Al llegar el tren, los alemanes, descubiertos, dieron vítores.  Se les obsequió con boks de cerveza, meriendas, dulces y cigarros.  Permanecieron en la estación una hora, departiendo con sus compatriotas.  Algunos soldados venían heridos; otros ostentaban en el pecho las insignias de la Cruz de Hierro.  Se les hizo una cariñosa despedida.
A las siete y media llegó otro tren con 390.  Tuvieron igual recibimiento, dispensándoseles idénticos agasajos.  Acompaña a los expedicionarios el teniente coronel señor Montero de Espinosa.

3.5.16

Navegando hacia la península hace 100 años (3/5/1916)

Los siguientes recortes de prensa, han sido localizados en Hemeroteca Digital (los correspondientes a La Acción, El Imparcial y el Heraldo Militar), en la Hemeroteca de ABC y en la Hemeroteca de La Vanguardia , y  nos hablan de la salida de los barcos desde Guinea rumbo a Canarias y su llegada a Cádiz.  

LA ACCIÓN - 2/5/1916 Canarias
Las Palmas, 23.  Hoy han salido de este puerto, con rumbo a Cádiz, los vapores Isla de Panay y Cataluña, que habían llegado de Fernando Póo con 800 alemanes del Camerón a bordo.
Las autoridades militares y de Marina hicieron aquí la distribución de la forma en que se hará el desembarco en la Península, de acuerdo con las instrucciones recibidas del Gobierno.

Este ha denegado la petición de muchas familias de internados de permanecer aquí. En el viaje murió un alemán de fiebres. Mucha gente acudió al muelle, a pesar de haberse prohibido la visita de los buques. Los súbditos germanos se muestran muy reconocidos por las atenciones recibidas de los españoles durante el viaje.

LA ACCION - Diario de la noche 3/5/1916
 Consecuencias de la guerra - Alemanes a España .
Mañana llegarán a Cádiz más de 800 alemanes procedentes de la Guinea española que, huyendo de las fuerzas inglesas, pasaron la raya del Camerún, internándose en nuestro territorio africano.
La situación de estos alemanes en España no será la de prisioneros; pero tampoco la misma de los súbditos extranjeros que voluntariamente viven en nuestro país.
Vienen en calidad de internados y dependerán de la autoridad española.
Con éstos y los que vinieron hace poco de Portugal, la colonia germana en España recibe un considerable aumento. Según datos fidedignos, pasa de 5.000 el número de alemanes que residen actualmente en nuestra nación. De ellos, 1.500 han venido de Portugal, y 900 que proceden del Camerón.
Estos últimos tienen ya fijada su residencia del modo que sigue: el gobernador general de la colonia y el coronel que mandaba las tropas se instalarán en Madrid; un grupo de católicos irá a un convento de Orduña, y los demás están destinados a Pamplona, Zaragoza, Aranjuez y Alcalá de Henares.
Por último, toda la considerable porción de súbditos germanos que, en la imposibilidad de marchar a su país, se desparrama por las tierras españolas, está fortalecida por una mutua ayuda de sus miembros entre sí.
Un Comité de socorros funciona en Madrid, que atiende solícita y diligentemente a los compatriotas necesitados.


Camino de Cádiz 
 Cádiz. 3 (8 m.). Por radiograma se ha sabido que navegan con rumbo a Cádiz y sin novedad los transatlánticos Isla de Panay y Cataluña, escoltados por el crucero Extremadura, que traen a España 870 alemanes de los internados en el Camerón.
Las autoridades han adoptado las precauciones oportunas para impedir que a su llegada elementos exaltados o imprudentes hagan manifestaciones en cualquier sentido.
Los dos buques llegarán el día 4, a las cinco de la madrugada, y atracarán en el muelle Reina Victoria; desembarcarán los alemanes y en seguida marcharán a la estación del ferrocarril, de donde dos trenes saldrán a las ocho y treinta y siete y a las nueve y diez para Madrid, Teruel y Pamplona.

Muelle Reina Victoria, Cádiz (1916)


Cádiz 3 (11,30 noche) Con objeto de recibir a sus compatriotas de Camarones han llegado, procedentes de Madrid, el agregado militar alemán Sr. Kalle y el consejero, de la Embajada, conde de Bassevrit.
Aquí se encuentran con el mismo fin otras significadas personalidades de la colonia alemana. Las autoridades, ante el temor de que puedan ocurrir incidentes desagradables a la llegada de los alemanes, han adoptado precauciones.
Los buques llegados de Fernando Poo que conducen a los refugiados cambiaron saludos con las autoridades marítimas y fondearon frente al canal.
Atracarán al muelle a las cuatro de la madrugada. En el Isla de Panay viene el gobernador alemán de Camarones. Los expedicionarios vienen contentísimos, lanzando hurras.
Los que vienen en el Cataluña han regalado 1.000 duros a los tripulantes, han dado 500 pesetas para socorros, y 250 al cocinero. Los buques están custodiados por un piquete de infantería de Marina. 


HERALDO MILITAR  4/5/1916
 El desembarco en Cádiz -Noticias de Fernando Poo - Referencia de los expedicionarios - Episodios de la guerra.
Cádiz, 4.—La Comisión alemana que ha venido a recibir a los expedicionarios celebró, a poco de llegar a esta capital, una extensa conferencia con los jefes de la expedición.
Desde Santa Isabel ha acompañado a los buques el crucero Extremadura. Quedaron allí, para internarse 15.000 indígenas súbditos alemanes procedentes de Camarones.
Los expedicionarios fueron despedidos en el muelle por numerosas personas.
En el trasantlántico Isla de Panay vienen el gobernador imperial, Evermaier; el secretario Olzkaussen; el jefe de las fuerzas militares de Camarones, Zimmerman; el médico Pischer; el secretario del Gobierno, Freindinger; el banquero Bubeck, cuatro religiosos católicos y seis protestantes, el capitán Martenus, héroe condecorado con la cruz de Hierro; oficiales, suboficiales y numerosos comerciantes.
La travesía de Dakar a Canarias fue muy molesta.
Las autoridades francesas del Senegal atendieron solícitamente a los expedicionarios.
En Las Palmas no desembarcaron.  Subieron a bordo de los buques muchos compatriotas, que los obsequiaron con cerveza y tabaco.
Refieren las luchas penalidades que sufrieron durante la guerra. Combatieron sin cesar día y noche hasta que les faltaron los víveres y las municiones y tuvieron que refugiarse en territorio español, dejando en los puestos militares todas las armas.
Cuentan detalles muy curiosos de los medios que tenían que poner en práctica para la defensa.  Entre otras cosas, improvisaban redes telefónicas con hilos sacados de telas metálicas. Los árboles servían de postes. Utilizaban como aisladores trozos de botellas y para pilas monedas de diversos metales.
El desembarco de los expedicionarios.
Cádiz, 4.- A las cinco de la mañana atracaron al muelle Reina Victoria los trasatlánticos Isla de Panay y Cataluña.
Era tal el gentío que acudió a las inmediaciones del muelle, que había bastantes parejas de la Guardia civil para imponer orden.
Previo el permiso consiguiente, fueron a bordo los alemanes y austríacos que residen en Cádiz para ofrecer sus respetos al gobernador imperial y demás personalidades alemanas.
Al desembarcar los expedicionarios invadieron los restaurants y las cervecerías, agotando en pocos momentos las existencias de carnes, quesos y cerveza. Muchos expedicionarios se internaron en la población.
Los vendedores ambulantes de naranjas y tortas, así como los betuneros y los mozos de cuerda, han hecho verdaderos negocios, pues los expedicionarios lo pagaban todo espléndidamente.
Diez de los expedicionarios han ingresado en el Hospital militar, enfermos de paludismo.  Los restantes marcharán en trenes especiales. 

Isla de Panay

 A Madrid y otras poblaciones - Dos trenes especiales
Cádiz, 5.- Ha salido un tren especial conduciendo alemanes que van a Aranjuez, Madrid, Alcalá de Henares, Valladolid y Zaragoza.
Van 124 pasajeros en coches de primera clase, 200 en segunda y 60 en tercera.
Dentro de unos veinte minutos saldrá otro convoy con 390 expedicionarios, que van a Zaragoza, Pamplona y Orduña.
La benemérita custodia los alrededores de la estación para impedir que sea invadida por el público.
En la colonia española
Cádiz, 5.- En la colonia española, con motivo de la evacuación de los alemanes, han encarecido los artículos en un 65 por 100.
Los alemanes europeos se alojaron en fondas, tiendas de campaña y edificios públicos.
Al salir de Fernando Poo, rindió honores al gobernador imperial una compañía de la guardia colonial con bandera y música. Despidieron a los expedicionarios las autoridades de la colonia.
Durante la travesía ha fallecido un alemán.

 EL IMPARCIAL - 5/5/1916
El gobernador imperial
Cádiz, 4. - En el expreso marcharon el gobernador imperial de Camarones y los empleados de la Embajada alemana que vinieron a recibir a los expedicionarios.
Todos los internados se han comprometido por escrito y bajo palabra de honor, a no salir de los lugares que les designe el Gobierno de España.


Vapor Cataluña

Por su parte el Diario ABC contaba así estas noticias.
ABC - 3/5/1916
Alemanes a España
Cádiz 2, 6 tarde. Un radiograma recibido esta tarde dice que navegan sin novedad hacia este puerto el Isla de Panay y el Cataluña, escoltados por el Extremadura.
En el primero y segundo de aquellos barcos vienen 820 alemanes del Camerón, que van destinados a Teruel.
Las autoridades han adoptado todo género de precauciones para impedir manifestaciones a la llegada de los buques.
Los alemanes desembarcarán de madrugada, y sin detenerse marcharán a la estación del ferrocarril, donde tendrán dos trenes especiales preparados.
Sevilla 2, 10 noche.  El próximo jueves llegarán en tren especial 820 alemanes, que van destinados a Teruel y otros puntos de Aragón.
Se detendrán varias horas en Sevilla, por lo que el gobernador ha dado las oportunas órdenes para que puedan ser bien atendidos durante su breve estancia en esta población.
ABC - 4/5/1916
 Los alemanes internados
Cádiz 3, 10 noche.  A las nueve y media ha entrado en este puerto el crucero Extremadura, procedente de Fernando Poo, y a continuación el Isla de Panay y el Cataluña, donde han hecho el viaje los alemanes del Camerón.
Anclados los barcos, fueron a bordo los médicos de Sanidad marítima, los carabineros y ayudantes de Capitanía; el representante de la Trasantlántica, D. Carlos Barrie; el capitán Rivera, los ayudantes del gobernador militar, el teniente coronel de Estado mayor D. Enrique Espinosa de los Monteros, el capitán Sr. Olivares, el cónsul alemán, D. Emilio Winter; el personal de la Embajada de Madrid y otros muchos.
Ambos trasantlánticos atracarán en el muelle Reina Victoria, y al amanecer desembarcarán los alemanes.
Estos tomarán los trenes que hay preparados al efecto, sin pérdida de momento.
Cádiz 3, 11 noche.  Cada uno de los trasantlánticos donde han venido los alemanes del Camerón trajo a bordo un oficial de la Armada española.
En el Panay viene el gobernador alemán del Camerón.
Al llegar a Cádiz venían en el comedor muchos de los viajeros.  Estos se muestran contentísimos.
El total de los expedicionarios asciende a 650, y su aspecto no acusa abatimiento ni pesar.
Los alemanes que venían a bordo del Cataluña repartieron crecidas cantidades entre los marineros y la dependencia.
Al cruzarse ambos trasantlánticos para que fondease el Cataluña se saludaron los viajeros con bengalas, silbatos y sirenas.
Pamplona 3, 10 noche.  El alcalde ha publicado un bando excitando al vecindario a recibir cariñosamente a los alemanes, que se hallan próximos a llegar a Pamplona.
En el bando se ruega al público que procure hacerles grata a los extranjeros su estancia en Navarra, pero absteniéndose de toda manifestación que pueda herir los sentimientos de alguien, pues esto le obligaría a adoptar medidas para evitarlo.
El bando ha sido elogiado por su sensatez y prudencia.
Las autoridades han revistado los locales situados en la ciudadela donde se alojarán los soldados.
En La Vanguardia la redacción de las noticias era similiar.

LA VANGUARDIA - 4/5/1916
 Alemanes a España
Mañana es esperada la llegada a Cádiz de los trasantlánticos Isla de Panay y Cataluña, que escoltados por el crucero Extremadura, conducen 820 súbditos alemanes refugiados en la Guinea española.
Las autoridades gaditanas han tomado medidas para impedir toda clase de manifestaciones a su llegada.  Los alemanes saldrán mañana de Cádiz para Madrid.
Ya están formados los trenes militares que se han organizado por el ramo de Guerra.  En dichos trenes se han colocado cuantas indicaciones son precisas para que los internados puedan realizar el viaje cómodamente y sin la menor dificultad. Todas las indicaciones están escritas en alemán.
Además han salido para Cádiz dos jefes de Estado Mayor, que conocen perfectamente este idioma y que acompañarán a los alemanes hasta su destino.  Se les ha preparado comida en Utrera, Córdoba y Alcázar.

Terminamos este pequeño repaso a los días 3 y 4 de mayo, con un editorial de El Imparcial, publicado el 3 de mayo de 1916. Está transcrito íntegramente, a excepción de algunas líneas cuyo contenido era ilegible y que están señaladas con interrogaciones.



Los alemanes en España.  Los fugitivos del Camerún.  Cómo entraron en territorio español. Magnífico comportamiento de un teniente de la Guardia civil.  La colonia alemana en España con motivo de la guerra. ¿Cómo pueden utilizarse 5.000 soldados indígenas que hay en Fernando Poo?
Dentro de dos o tres días llegarán a España los alemanes del Camerón que, huyendo de las tropas anglo-francesas, se refugiaron en nuestras posesiones de Guinea. No vienen todos los que les que buscaron amparo bajo nuestra bandera; sólo vienen los europeos, unos 900, de los cuales 500 son militares y el resto civiles. Quedan en Fernando Poo más de 5.000 soldados indígenas, que allí estarán, indudablemente, mejor que en Europa.
Hasta 40.000 habitantes del Camerún - o Camarones, como se llama en español - pasaron la raya que divide la colonia alemana y la colonia española en aquellas tierras de África; pero no todos eran soldados ni gente armada. En la huida, las autoridades, los particulares y el Ejército arrastraron tribus enteras, que poco a poco han ido regresando a sus hogares. Quedaron pues, internados en territorio español los cinco mil y pico indígenas que están en Fernando Poo y los novecientos y pico blancos que vienen navegando hacia España protegidos por el crucero Extremadura.
Aunque parezcan pocos, resulta una enormidad para aquellas solitarias y abandonadísimas posesiones españolas la entrada repentina de más de 6.000 personas. Si los nuestros en época normal apenas tienen recursos para comer y habitación donde guarecerse, ¿en qué conflicto no les pondría la llegada de los fugitivos de la colonia alemana? Nuestro Gobierno, en cuanto tuvo noticias de lo que ocurría, se apresuró a mandar barcos con víveres de toda clase, especialmente sal y arroz; pero hasta que se organizaron las expediciones y llegaron los barcos, nos figuramos lo que pasarían allí nuestros compatriotas civiles y militares y también los alemanes, blancos y negros. Sin duda alguna, nuestra gente habrá encontrado medios de afrontar la situación, porque en los momentos difíciles sobra ingenio, como lo demuestra la forma en que ha desempeñado su importantísimo papel histórico el teniente de la Guardia civil, que al mando de 20 hombres -16 negros y sólo cuatro blancos- hizo cumplir y respetar en aquellos parajes, todavía no civilizados de África, el derecho internacional y las santas leyes de la hospitalidad, cien veces vulneradas en la culta Europa.
El problema que se presentó ante aquel teniente y aquellas parejas de la Guardia civil que defendían la frontera de España, por la invasión repentina de 40.000 almas, era un problema bien complicado y que había que resolver en el acto. Lo de menos eran las personas civiles: éstas, con dejarlas pasar, se había concluido. Lo grave era el desarme de 7.000 soldados, que no podían poner un pie en territorio español y disfrutar de nuestra protección sin dejar en manos de la autoridad española sus fusiles y sus municiones. Desde luego los soldados alemanes cumplieron este requisito entregando el armamento; ¿pero cómo iban a llevarse los nuestros desde la frontera hasta Bata 7.000 fusiles, estando tan lejos y no disponiendo ni de un mal borriquillo?
No sabemos si el teniente celebró consejo con sus cuatro guardias blancos y sus 16 guardias negros; pero sí nos consta que la resolución fue tan rápida como acertada. Se quedó allí, en su puesto de la frontera, con todos los cartuchos, y ordenó que cada soldado llevara su fusil hasta el poblado de Bata, donde lo entregarían al subgobernador del territorio. Y así se verificó, quedando de este modo cumplidas las más importantes leyes internacionales y ahorrándose el Estado el transporte de 7.000 fusiles.
Los alemanes procedentes de su pérdida colonial del Camerún tienen ya fijada la residencia en España. El gobernador general de la colonia y el coronel que mandaba las tropas se instalarán en Madrid: un grupo de católicos irá a un convento de Orduña y los demás están destinados a Pamplona, Zaragoza, Aranjuez y Alcalá de Henares. La situación de estos alemanes en España no es la de prisioneros; pero tampoco es igual a la de los súbditos extranjeros que viven voluntariamente en nuestro país. Son internados y dependen de la autoridad española.

Con éstos y los que vinieron hace poco de Portugal, la colonia alemana en nuestro país recibe un aumento considerable.  No era muy numerosa antes de la guerra, aunque su activa intervención en cosas tan visibles como la industria y el comercio hiciera creer que eran muchísimos los alemanes residentes en España.
Actualmente se sabe esto con más certeza porque la guerra ha impuesto obligaciones que antes no existían; revisión de papeles, presentaciones a los Consulados y lo que es, más importante: unión para los naturales deberes patrióticos y para el auxilio de los compatriotas pobres.  Y esta relación íntima de unos con otros permite calcular en 5.000 el número de alemanes residentes actualmente en España.
La guerra trajo a España muchos alemanes que residían en los más apartados lugares del mundo.  Establecido desde el primer día el bloqueo, los puertos españoles eran el único refugio de los barcos alemanes y el punto de partida para los pasajeros que tuvieran que ir a Alemania.  Algunos lograron llegar, otros fueron capturados en el camino, muchos tuvieron que quedarse aquí cuando se cerró el camino de Italia.
Lo mismo entre éstos que entre los 1.500 que han venido de Portugal y los 900 y pico que vienen del Camerún, los hay ricos y pobres. Los primeros, aunque no hayan podido echarse al bolsillo toda su fortuna, tienen para vivir y viviendo están repartidos por toda España, pero principalmente en Barcelona, y Madrid; de los otros, algunos se han colocado en Casas de comercio o en talleres, según sus aptitudes, y unos 1.100 que no tienen ocupación ni medio alguno de vida, están sostenidos por el auxilio del Gobierno alemán y de los compatriotas.  Al efecto se han dividido en dos grupos: el sostenido por el Gobierno -unos 800- está en Barcelona, y el sostenido exclusivamente por los compatriotas -unos 300- en Madrid.
Este Comité de socorros que funciona en Madrid está sostenido por los donativos de .. (???) ...pobres que tiene a su cuidado carece de ropa y comida.  Lo cual supone un verdadero sacrificio para los donantes, puesto que la guerra ha interrumpido sus negocios casi en absoluto, dejando en situación difícil a gran número que ? ? ?
Los ? ? ? que vienen a España que los que se han quedado en Fernando Poo, vivirán por cuenta del Gobierno español, con arreglo al Convenio de La Haya; gastos que serán reintegrados en su día por el Gobierno alemán.
Pero aunque la ley les ampare hasta el punto de proporcionarles comida y albergue sin obligación de trabajar, ¿no es una pena, que esos 5.000 soldados indígenas refugiados en Fernando Poo esperen el final de la guerra tumbados a la bartola?
¿Es que no se pueden utilizar esos hombres en beneficio de aquel pedazo de tierra española que no prospera por falta de brazos? ¿Es que allá, donde .... circunstancias tan .... ?  .../... el más leve incidente y nuestra bandera ha sido igualmente respetada y enaltecida por ingleses, franceses y alemanes, no podemos hacer nada en provecho propio?. Domingo BLANCO

En el siguiente post veremos qué decía la prensa sobre la llegada a Madrid de los alemanes.