14.2.26

Actualizando informaciones

Dentro de la página web del Ministerio de Cultura, se encuentra el archivo de documentos llamado PARES (Portal de Archivos Españoles). Hace unos meses descubrí que iniciando una búsqueda con los términos "alemanes" "camerún" se presentaban una serie de documentos públicos que me ilusionaron tanto que no pude dejar de descargar todo aquello relacionado con los internados alemanes en Pamplona. Gracias a esta información he podido seguir trabajando en el listado de los que llegaron aquí, ya sea corrigiendo apellidos mal transcritos, o añadiendo algunos nuevos que no estaban en los listados que ofrecía el Ministerio de la Guerra en 1916.

Detrás de cada nombre, hay una persona que vivió una experiencia única e irrepetible, que viajó a Camerún a principios del siglo XX llevado quien sabe muy bien por qué, quizás llamado por aquellos cantos de sirena de promesas ilusionantes hechas por el Imperio Alemán, para ir al encuentro de un mundo exótico lleno de oportunidades en el que se buscaban nuevos mercados y recursos naturales, con plantaciones de cacao, bananas, caucho, construcción de líneas de ferrocarril para transportar las mercaderías, creación de factorías para el comercio de materias primas, etc..


El primer listado interesante que he encontrado es de 1919, una vez finalizada la 1ª Guerra Mundial. Muchos internados alemanes solicitaban al Ministerio de Estado regresar a su patria. He leído todas las cartas, y al margen del protocolo de documento oficial, cada una de ellas transmite una situación personal única, y viendo los originales escaneados con todo detalle, te hace sentir más cerca de aquellas personas. 

Me resulta fascinante (comparado con los tiempos actuales) la humildad con la que solicitan volver a su país (o incluso poder quedarse en España), adjuntando cartas de buen comportamiento de superiores que ayuden a la aprobación de su petición. Incluso se comprometían a abandonar el país en barco neutral y a través de territorio neutral. Como ejemplo esta carta de petición para volver a Alemania.

O esta otra, en la que otro internado solicita con la misma educación poder volver a España para dedicarse al comercio. 


Mi intención es publicar una entrada por cada uno de los internados en Pamplona cuya información quedó plasmada en estos documentos. Al mismo tiempo, me servirá para actualizar el listado de alemanes llegados a Pamplona.

20.1.26

Los alemanes, de Sergio del Molino

Sergio del Molino publicó en 2024 la novela "Los alemanes". Una descendiente de alemanes de Camerún, igual que yo, con la que mantengo contacto, me mandó un whashap con la noticia. Dicha novela recibió el premio Alfaguara de novela en 2024. Este escritor descubrió en un mercadillo de Zaragoza un panfleto con una esvástica publicado en la ciudad maña, que le sirvió para tirar del hilo y descubrir que existían unos alemanes que habían llegado como internados desde Camerún instalándose en la ciudad. En 2009 escribió el libro Soldados en el jardín de la paz, cuyo ejemplar compré en su momento. Me gustó cómo estaba escrito, aportaba mucha información, que para mí que estaba empezando en mis búsquedas, me pareció muy interesante.


Volviendo a la nueva novela, mi naturaleza desconfiada me hizo arrugar la nariz, cuando en la descripción del libro leemos  "trata uno de los episodios más vergonzosos y menos pulgados de la historia de España: cómo los nazis refugiados aquí en un retiro dorado activaron el neonazismo en Alemania."  (hasta donde yo sé, el verbo pulgar, no existe, así que entiendo que "pulgados" es un lapsus... ) Reservé el libro en una biblioteca y me dispuse a leerlo con cierta cautela.

Con las expectativas que tenía (premio importante para una novela con mucho nazi de por medio y mucho crítico alabándola), tengo que decir que no me decepcionó en absoluto, es decir, es tal y como yo imaginé que sería. Un chasco.

Este escritor descubrió que en 1916 unos 800 alemanes huyendo de los aliados en Camerún, llegaron a la Guinea española, y de ahí se les distribuyó en España por diferentes provincias alejadas del mar (para que no huyesen). Este episodio es el gran desconocido para la mayoría de los españoles. Somos pocos los descendientes que quedamos, y leer este libro, me ha defraudado profundamente. Pasa de puntillas por la etapa en que llegaron a España en 1916, y es como si solo le preocupase hilar la narración de la novela a posteriori, dando un salto de cien años, donde resulta que solo interesa el señor del bigotito. Será que vende, porque vamos, imaginación al poder.

Soy nieta de alemán de Camerún, y me gusta investigar qué fue de mi abuelo y de sus compatriotas, y solo puedo decir que eran hombres trabajadores y honrados, cumplidores con las leyes de la ciudad. Estoy en contacto con otros descendientes y es lo mismo. Sigo investigando en sus vidas, muchos pedían permiso para quedarse en Pamplona para establecer sus negocios, y otros que querían volver a su país en 1919 también lo solicitaban incluyendo certificados de buena conducta. 

Yo tenía mi intuición sobre este libro. ¿Es necesario relacionar siempre lo alemán con el señor del bigotito? ¿O lo hace por que se lo piden y es lo que vende?

Gracias que no lo compré. Lo devolví a la biblioteca cuando lo terminé. A pesar del premio concedido, es un libro que pasará sin pena ni gloria. Él, que ha investigado tanto sobre los alemanes que se instalaron en Zaragoza, podría haber hecho un libro maravilloso, sobre sus andanzas en la Zaragoza de los años 20, su relación con sus vecinos, los matrimonios con las mañicas, cómo crearon tantas empresas, algunas de ellas en pie hoy en día, cómo trajeron prosperidad a la ciudad, la huella que dejaron... pero no, tristemente vende más el pintor austríaco. Qué pena, me gusta su prosa, pero esta novela me ha decepcionado por lo que pudo haber sido y no fue.

Es mi humilde opinión. 

1.2.24

Artículo sobre Casa Lange

El pasado día 14 de enero, el diario digital Navarra.com, publicó en su sección de comercios locales de Pamplona, un artículo dedicado a Casa Lange, de la cual ya hablé hace unos años en este post. Lo reproduzco tal cual apareció. El autor da algún pequeño traspiés con los nombres. También hay algún dato inexacto en ella, como por ejemplo, llamarles refugiados. Ellos tenían la consideración de "internados", ya que España era un país neutral. He enlazado la dirección a Wikipedia, y por cierto, me llama la atención que no se haga alusión a este episodio de nuestra historia, tan solo se nombra algún incidente que hubo con unos submarinos alemanes. Y en cuanto a la moda de bañarse en el Arga, parece ser que fueron ellos los que introdujeron esa costumbre, incluso uno de ellos pidió permiso al ayuntamiento para instalar una caseta de baños, también tengo publicado algo al respecto. Os dejo ya con el artículo en cuestión.



La centenaria tienda 'alemana' de Pamplona, que sigue abierta en el casco viejo, tiene sus raíces en Camerún, y cuenta una historia fascinante que se remonta a la Primera Guerra Mundial (1914-18).

Fritz Lange y Standfuss Lange, dos alemanes que huyeron del conflicto bélico llegaron a Pamplona desde Camerún en 1916, abrieron Casa Lange en la esquina de la calle Estafeta con la bajada de Javier. Muy cerca de otros establecimientos que hemos conocido en esta sección de comercio local.

Fritz (Federico) Lange, que falleció en 1935, se casó con la navarra Margarita Zabala Uribe. Tuvieron una hija, Carmen Fritz Zabala. Hoy en día, es la nieta de los fundadores, Margarita López, quien trabaja en la tienda y mantiene la tradición familiar.

La tienda 'Alemana' de Pamplona es más que un simple establecimiento comercial; es un testigo del tiempo que ha resistido las transformaciones y cambios del mundo moderno.

Conserva la esencia de su origen, con el antiguo mostrador de madera y las estanterías que atestiguan décadas de historia. La estructura de la tienda apenas ha cambiado, manteniendo viva la nostalgia de épocas pasadas.

En sus inicios, Casa Lange era un bazar que ofrecía una variedad de productos, desde relojes hasta vajillas. Con el tiempo, la tienda se especializó en juguetes de hojalata, juguetes de cuerda, peonzas y otros objetos encantadores que llenaban de alegría a niños y adultos por igual.

Standfuss Lange, uno de los fundadores, abrió incluso otra tienda en la calle Mayor 37, llamada 'La Alemana', que se especializaba en menaje de cristal, loza, porcelana y cazuelas.

El origen de la presencia de los alemanes en Pamplona se remonta a la Primera Guerra Mundial (1914-18), un conflicto que sumió a Europa en la desolación y el caos. La guarnición militar alemana que defendía su colonia en Camerún fue derrotada por las tropas aliadas.

Las tropas alemanas emprendieron una travesía por la selva, huyendo de las tropas franco-británicas hasta llegar a la vecina Guinea Ecuatorial. Cerca de mil refugiados alemanes fueron acogidos por el Gobierno español, que, declarándose neutral en la guerra, emprendió una política humanitaria para con los refugiados.

Pamplona fue una de las ciudades elegidas para alojar a estos refugiados, y aproximadamente 250 alemanes se establecieron en la capital navarra durante tres años. La bienvenida de la prensa local en mayo de 1916 reflejaba la hospitalidad de la ciudad hacia estos nuevos residentes, deseándoles una estancia agradable y recordándoles que Pamplona esperaba ser recordada con afecto cuando regresaran a su patria.

La integración de los alemanes en la vida pamplonesa fue notable, y su huella aún se observa en la ciudad. Un puente que salva el río Arga, conocido hoy como la Pasarela de los Alemanes, lleva su nombre en honor a estos refugiados.

Algunos de ellos adoptaron costumbres locales, como bañarse en el río Arga, incluso en invierno. Además, se registró el bautizo de tres niños cameruneses en la catedral de Pamplona, cambiando sus nombres de Madan, Onana y Achombo a Jesús, Pedro y Pablo tras su conversión al catolicismo.

Con el fin de la guerra y la firma de la Paz de Versalles en 1919, muchos alemanes del Camerún regresaron a su país desde Pamplona. Sin embargo, algunos decidieron quedarse en la capital navarra, rehaciendo sus vidas y contribuyendo al desarrollo de la ciudad.

Entre ellos se encontraban Fritz Lange y Frid Standfuss, quienes no solo decidieron quedarse, sino que también abrieron negocios que se convertirían en parte integral de la historia de Pamplona.

Casa Lange, con su historia única y arraigada en la migración y la superación de adversidades, sigue siendo un punto de referencia en Pamplona. La tienda continúa ofreciendo artículos de regalo y juguetes, manteniendo viva la tradición y la conexión con el pasado.

La tienda no solo es un lugar para comprar, sino también un testimonio vivo de la resiliencia, la adaptabilidad y el espíritu emprendedor que ha caracterizado a los fundadores y a la comunidad alemana de Pamplona.